SOBRE NOSOTROS

Un espacio donde el arte cobra vida

Salón de Tatuajes Killyan nace de la pasión por el tatuaje, el arte y el trabajo bien hecho. A lo largo de los años hemos creado un espacio cercano y profesional donde cada persona puede sentirse cómoda , asesorada y acompañada desde la primera idea hasta el resultado final.

Para nosotros, cada proyecto es único. Escuchamos tu idea , estudiamos cada detalle y trabajamos contigo para crear un resultado que realmente te represente.

NUESTRA HISTORIA

Más de dos décadas dedicadas al tatuaje

La historia de Salón de Tatuajes Killyan comenzó mucho antes de llegar a Donostia.

Detrás de Killyan hay una trayectoria dedicada al mundo del tatuaje que se remonta a 1999. Años de experiencia, aprendizaje y evolución en los que cada etapa ha ayudado a construir lo que somos hoy.

La pasión por este oficio siempre ha ido acompañada de una búsqueda constante de calidad, técnica y conocimiento, ampliando también la formación relacionada con el cuidado y la salud de la piel.

2007 · El primer Tattoo Killyan

En 2007 abrió sus puertas el primer estudio Tattoo Killyan en Tàrrega, Cataluña.

Fue el comienzo de un proyecto propio y de una forma muy personal de entender el tatuaje: escuchar cada idea, trabajar cada diseño de manera individual y conseguir que cada pieza tenga algo de la persona que la lleva.

2010 · Una nueva etapa en Lleida

Tres años después, en 2010, Tattoo Killyan se trasladó a Lleida.

El proyecto siguió creciendo, sumando experiencia, clientes y nuevos retos. Cada estudio fue una etapa distinta, pero la filosofía siguió siendo la misma: cuidar el trabajo, evolucionar constantemente y hacer del tatuaje algo mucho más personal que un simple dibujo sobre la piel.

2015 · Killyan llega a Donostia

En 2015 comenzó una nueva historia: Tattoo Killyan llegó a Donostia-San Sebastián.

La llegada a la ciudad marcó un antes y un después. El estudio empezó a hacerse un hueco en Donostia con una propuesta diferente y un espacio con mucha personalidad, llegando también a despertar el interés de distintos medios de comunicación.

Pero hay una parte de esta historia que muchos no conocen.

Un salón construido desde cero

El Salón de Tatuajes Killyan de Donostia no fue simplemente un local que se decoró y abrió sus puertas.

El espacio fue diseñado y construido prácticamente desde cero por el propio fundador.

Donde al principio había un local vacío y una idea, poco a poco comenzaron a aparecer paredes, suelos, espacios de trabajo, decoración y todos esos detalles que acabarían dando personalidad al salón.

Horas de trabajo, obras y mucha ilusión hasta transformar aquel espacio en el estudio que habíamos imaginado.

Por eso nuestro salón también forma parte de nuestra historia. Cada rincón tiene algo de nosotros.

Y llegó el día de la inauguración…

Después de todo aquel trabajo llegó uno de los momentos más especiales: abrir por fin las puertas del nuevo Salón de Tatuajes Killyan.

Desde entonces hemos vivido innumerables historias dentro de estas paredes: primeros tatuajes, grandes proyectos, cover-ups, piercings, clientes que llegaron por primera vez y terminaron convirtiéndose en personas que vuelven año tras año.

También hemos tenido la oportunidad de compartir nuestro trabajo en prensa y televisión y de enseñar un poco más de todo lo que ocurre detrás de un estudio de tatuajes.

2020 · Un año que nunca olvidaremos

Y entonces llegó 2020.

Un año extraño y difícil para todos, que obligó también al mundo del tatuaje a detenerse y reinventarse. Nos adaptamos a nuevas medidas, nuevas formas de trabajar y una realidad que nadie había imaginado.

Fue otra prueba dentro de nuestra historia y, una vez más, seguimos adelante.

Y seguimos escribiendo nuestra historia

Desde aquel primer estudio de Tàrrega hasta nuestro salón actual en Donostia han cambiado muchas cosas.

Las ciudades, los espacios, las técnicas y los proyectos han evolucionado, pero hay algo que sigue exactamente igual: las ganas de hacer bien nuestro trabajo y de tratar cada tatuaje como una pieza única.

Porque Tattoo Killyan no nació de un día para otro.

Está construido con años de experiencia, cambios, decisiones, kilómetros, obras, aprendizaje y, sobre todo, con todas las personas que han confiado en nosotros durante el camino.

Gracias por formar parte de nuestra historia.